Linda Pollita Geriátrico de Gavilanes
Todo
comenzó en el Geriátrico El Bosque un sitio de beneficencia para viejitos
abandonados a su suerte por su familias y sociedad, ubicado a las afueras de la
ciudad en tierra templada donde tenían cerca de 36 compañeros en la actualidad
de adultos mayores todos hombres entre las edades de 68 años a los 96 años no
todos en óptimas condiciones, pero todos buscando motivos para seguir dando
pedal. Para ese entonces cansados del trato de militar donde todo era reglas
que había que obedecer como reclutas, decidimos hacer un motín con el fin de
tomar el mando del geriátrico, lo cual sabíamos la mayoría que no era una idea
tan buena porque posiblemente no duraría el motín sino uno o dos días a
lo sumo o unas horas, pero la verdad a estas alturas como el tiempo no era
nuestro aliado sabíamos que así fuera unas horas de libertad y de control bastarían
para darle poco de adrenalina a nuestras vejez y nos devolvería a la
juventud.
Fue entonces que desarrollamos un plan el cual consistió
en primer lugar en acceder al cuarto de enfermería donde estaba dispensario de
los medicamentos, para esto necesitamos que Don Eugenio un compañero de 70 años
se hiciera el enfermo y estando allí robara un fármaco muy fuerte usado para
dormir que le decían los mismos enfermeros; “ El tumba Caballo” usado muchas
veces por ellos para hacernos dormir más de la cuenta solo para holgazanear
ellos, pero esta vez nosotros lo usaríamos en contra de los enfermeros.
Así fue que el 19 de septiembre muy temprano después que
Eugenio consiguió el fármaco con éxito, me toco a mi suministrar el
medicamento en la cafetera donde usualmente tomaban café los enfermeros al
llegar por la mañana en el cambio de turno de 48 horas. Después de ello era
solo esperar lo cual no fue mucho hacia las 8:00 am los enfermos habían quedado
profundamente dormidos, eso quería decir que teníamos que nuestro motín había comenzado
por supuesto la felicidad de todos se manifestó de muchas maneras “Éramos
Libres otra vez” entonces Don Humberto de 70 años y Alirio de 69 años con
la plata que encontramos de la caja menor fueron a comprar cervezas y carne para
hacer un buen asado como los viejos tiempos, mientras otros como Don Gonzalo de
72 años y Don Fabian de 68 años fueron a la piscina que había pero
los enfermeros hptas… no nos dejaban usar porque disque nos ahogábamos.
Yo me quedé preparando un desayuno bien trancado para
todos, por supuesto había varios que desafortunadamente no tenían la movilidad
para hacer lo que querían, pero entre todos tratamos de por lo menos sacarlos
de la rutina absurda de estar acostado o sentado en una silla sin tomar el sol
en un silencio de funeraria por eso Don Pascal puso música a todo volumen
para alegrar el ambiente, todo eso ayudó percibirse un nuevo aire en el geriátrico.
Luego del desayuno llegaron los muchachos Humberto y Alirio con
las diferentes compras que habíamos encargado y un poco más (Ceverzas,
Aguardiente, Carne, Papas fritas, pan fresco, roscones, empanadas, y algo de
ropa) cosas que no veíamos hace rato. Entonces siguiendo con la diversión unos
optaron por jugar rana y otras cartas mientras Don Orlando de 71 años un
experto en asados preparaba el almuerzo y yo preferí ver un buen partido de
fútbol en la televisión tomándome. una cerveza helada con papitas. Eso era vida
sabrosa nuevamente, tanto que ese día estábamos de puercos nadie había querido
bañarse y muchos menos con esa ducha fría con las que nos bañaban los
enfermeros hptas usualmente, pero todo estaba marchando según los planes.
Hasta que sonó el timbre de la puerta como al medio día,
pronto Don Osvaldo de 80 años se puso nervioso y alcanzó a ver que era un carro
con personas, entonces yo que era el menor de todos con 67 años me puse
una bata blanca para hacerse pasar por el director del Geriátrico y fui a la
entrada principal decidido a despacharlos. Al llegar veo que se bajan del carro
dos hombres jóvenes quienes se presentan como el conductor y el camarógrafo de
un canal de televisión que venía hacer una nota para un programa matutino sobre
el Geriátrico pero que además traían obsequios. Sin embargo, yo me negué no
quería problemas, ni que nos dañaran nuestra diversión con pendejadas de
exponernos como parte de un show de solidaridad con los viejitos.
Pero entonces baja del auto una bella señorita esbelta,
de 1,70cm, de cabello castaño claro, cara bonita, que tenía puesto una camisa
de rayas azul abierta completamente y debajo un top blanco que marcaba muy,
pero muy bien su par de atributos, unas de tetas que parecían sandías frescas, más
abajo tenia puesto una falda de pliegues cortita de color blanco, que hacía ver
muy sexy como una colegiala de buenas piernas y muslos.
Entonces esa bella chica pego un pequeño trote del carro
hacia la puerta donde sus tetas brincaron ella se dio cuenta que me llamaron la
atención porque se cubrió inmediatamente y al acercarse me dice para convencerme;
(Que por favor que venían de muy lejos para no hacer la nota), a lo que no
tardé mucho en reflexionar y revertir mi decisión. Por lo que los deje seguir,
pero solo con el fin de que ella fuera caldo de ojo para todos los compañeros
del geriátrico “Un viagra visual” entonces por supuesto al llegar a la casa
todos mis compañeros se pusieron nerviosos, pero poco a poco le fui explicando
la situación y se relajaron para a ayudar a la bella presentadora, que se
llamaba Sandra a que hiciera su nota, pero también era inevitable ver sus
atributos como alimento de fantasía. La nota tardo mucho y la verdad todos
estábamos inquietos con Sandra había despertado nuestra libido por lo que los
invitamos almorzar fue entonces cuando Sandra dijo algo que nos aterrizaba, a
nuestra realidad y sus palabras fueron; (Que lindos y tiernos abuelitos)
palabras que no nos gustaron de a mucho, porque ante todo éramos hombres maduros con
experiencia, pero aun hombres.
Fue entonces cuando se nos ocurrió ponerle picante a la
visita de Sandra y junto con los muchachos nos pusimos de acuerdo en mandar a
dormir al conductor y camarógrafo como lo hicimos con los enfermeros y
quedarnos con Sandra la cual le dimos un pequeño cóctel de fármacos para desinhibirla,
y al cabo de una rato Sandrita estaba contentona, risueña y por supuesto todos
estamos enfocados en las tetas de Sandrita porque eran tan jugosas que se movían
con solo hacerla correr un poquito, por lo que todos estábamos atentos sus
tetas porque de verdad podrían ser todos unos alimentadores mucho mejor que el
ensure que nos daban a diario. Pero aún nos seguía llamando abuelitos dulces
por lo que comenzamos a jugar con ella, con el uno fin de tocarla y ser algo
manilargos.
El primero que tomó la iniciativa fue Alirio que la saco
a bailar a Sandrita merengue y poco a poco la fue pegando a él para amacizar,
ella drogada seguramente no pudo reparo alguno solo reía, por lo que Don Alirio
la entrepierno y como era bajito le recostó la cara en sus tetas y así bailaron
como lambada siendo salsa, eso animo a Eugenio que tomó la iniciativa a
ensanduchar a Sandrita abrazándola por detrás mientras bailaba con Alirio, ósea
que Sandrita estaba en medio de Alirio y Eugenio bailando muy pegados, tan
pegados que Eugenio emocionado comenzó a mover su pelvis al ritmo de la música
como ya queriéndola culiar, lo cual Sandrita creo que se dio cuenta y trato
tanto de soltarse como de cubrir su retaguardia bajando su faldita que ya Don
Eugenio estaba subiendo con su contoneo.
Sin embargo, Sandrita incomodada solo decía; (Ahí
Abuelito, que hace. Estese quietico) Lo cual en cierta manera no excitaba más
esa condena Sandrita, ya todos estábamos pasando aceite por ella se podía
ver más de una verga parada porque como la mayoría estaban en piyama era fácil
ver la calentura de todos mis compañeros, entonces Don Osvaldo de 80 años que
estaba sentado en una silla, con fuerza la tomó del brazo a Sandrita para
obligarla a sentar en su regazo, allí Osvaldo como un pulpo comenzó a tocarla
diciéndole; (Haber Sandrita si somos unos abuelitos, tu vienes siendo nuestra
nieta preferida para darle cariño) pero Sandrita empezó a reír
diciendo; (Abuelito, quieto con esa manitos) pero lo cierto es que Sandrita ya
estaba en problemas el abuelito Osvaldo se puso intenso y comenzó a tocarle sus
tetas hasta el punto de meterle la mano dentro la blusa, mientras
Sandrita solo trataba de soltarse de las manos de él, pero Osvaldo estaba
decidido y atrevido quería comérsela pero Sandrita aparentemente aunque estaba
dopada parecía que no lo suficiente fue cuando le pusimos otra inyección del
fármaco psiquiátrico para desinhibirse aún más entonces ella en segundos se
volvió más complaciente, lo que permitió que nos Osvaldo le concediéramos los
honores por ser el más mayor de comerse a la pollita de Sandrita y el viejito
Osvaldo acomodo a Sandrita en su regazo de tal manera que fue solo
cuestión pujar con fuerza para meterle la verga a Sandrita en medio de sus
piernas, ella aparentemente lo sintió entrar pero como quien mete la llave al
carro prendió inmediatamente, Sandrita comenzó moverse como si estuviera
cabalgando lo que Osvaldo no resistió muchos tiempo y se derramó dentro
de Sandrita que no para de esta como excitada como leona en celo por lo que
pronto decidí aprovechar literal se la rape a don Osvaldo y la lleve hacia el sofá,
allí me tome el trabajo de quitarle la blusa y el top para dejarla en
toples y ver semejantes yogures de tetas con unos pezones que eran chupos
de teteros que fue un lujo chupar y espichar a placer, y entre más le chupaba
las tetas Sandrita más perdía el control, quería ser follada por lo que le di
gusto y sin quitarle aun la falda solo le arranque sus pantys y la
penetre como un toro embiste a su vaca, logre sacar sus primeros quejidos pero
ella pedía más verga ósea que había que cornearla con ímpetu, sacudiéndola de
tal forma que sus tetas no estuvieran quietas, que delicia la pollita
cacareaba, gemía lo cual me llevó a llenarla de mi semen, mientras Sandrita se
aferraba a mi abrazándome, escucha en mi oído sus gemidos de leona eso me dio
gran satisfacción no quería sacarle mi verga quería soltar hasta la última gota
pues ella lo merecía, pero mis compañeros ya estaban alegando por su turno y
todos quería comerse la pollita. Por lo que me toco liberarla y entregársela a
Humberto que definitivamente estaba más que listo para clavárselo a Sandrita,
entonces Don Humberto la tomó de su cabello largo y la tiró al
suelo allí la hizo suya, con verraquera la follo, y mientras lo hacía como no
saborear las tetas que apretaba como si fueran masmelos de leche, mientras
Sandrita lanzaba quejidos, pero se dejaba joder una y otra vez. La pollita se
estaba portando a la altura de la necesidad de nosotros de desfogar nuestras
energías represadas, al terminar Humberto siguió Eugenio que la llevó a uno de
los cuartos para ponerla en pose de cuatro y apoyado de unas almohadas que
ubico debajo de la pelvis de Sandrita prácticamente puso sus caderas paradas y
vulnerables para literal perforarla. Allí la castigó con vigor y en cada empuje
prácticamente Sandrita clavaba su cara en la cama de la misma fuerza como
le estaba dando por detrás Don Eugenio, pero al parecer no la pasaba mal la
pollita porque se aferraba a las sabanas y cacareaba, gemía era como si le
gustara que la trataran con deseo con masculinidad tosca y brusca, entonces
aprovechado la pose sexual y porno vino enseguida, sin dejarla descansar Don
Orlando quien la azotó a Sandrita al punto que la cama no aguanto más y se quebró,
pero eso no detuvo Orlando siguió comiéndosela solo que ya en pose de misionero
donde la remato. Y entonces vino Don Gonzalo que quiso llevarla a la piscina
para que se limpiara un poco Sandrita y a su vez para cumplir una fantasía erótica de
fornicar una mujer en la piscina y a sus 72 años lo cumplió con Sandrita que se
prestó y además su par de tetas funcionaron como verdaderos flotadores mientras
Gonzalo se lo hundía y le deba mucho cariño.
Luego vino Don Fabián que en la piscina también supo
gozársela y Sandrita aún era condescendiente muy obediente seguía complaciente.
Por último nos acordamos de los que tenía dificultad para
moverse y les dimos una pruebita de la pollita, se la llevamos primero a
Don Jacinto de 98 que ansioso pidió las tetas de Sandrita para
mordisquear y chupar porque como no tenía dientes, se atoraba babeando
las tetas y pezones de Sandrita que solo miraba sorprendida pero risueña como
se deleitaban con sus tetas, luego montamos a Sandrita en uno que otro
compañero que hubo la necesidad de ayudarlos para que consumaran el acto sexual
con Sandrita. Al final eso nos tomó toda la noche alcanzando unos a repetir sin
darnos cuenta en qué momento nos ganó el sueño y nos quedamos dormidos. Al
despertar nos despertó los gritos de Sandrita que estaba encamada con un viejo
a cada lado y Don Osvaldo aun encima de ella babeando sus tetas, era evidente
que no solo Sandrita había vuelto en sí y la droga había perdido su efecto como
también que Don Osvaldo seguía con el pene adentro de ella. Lo que la tenía
sumamente alterada pero no podía quitárselo de encima, nosotros reímos un rato
y se lo quitamos ella salió espantada a buscar cómo vestirse y ayuda, pero
a dónde andaba encontraba a mis compañeros riendo. Por lo que lo último que vi
fue que encontró a sus compañeros y salieron corriendo con horror del
Geriátrico.
Entonces se fue la Pollita más comida que gallina
sancocho..


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